Crónica del viaje de estudios. Segunda parte.
Suena al despertador, son alrededor de las 7 de la mañana, nos preparamos y nos vamos a desayunar, nos espera un día movidito. Llegamos a la plaza se San Marcos, visitamos un museo, en el cual una de las alumnas (no diré nombre se perdió) y estuvimos un buen rato buscándola.
Plaza de San Marcos.
Catedral de San Marcos.
Puente de los suspiros.
Después de hacer las visitas que teníamos programadas a los diferentes sitios de la ciudad, uno de ellos el puente de los suspiros, nos dejaron el día libre para que visitáramos la ciudad. Marina y yo nos pusimos ha grabar unos vídeos en la plaza, total que viene un vendedor de estos de rosas y nos jodió el vídeo con lo bonito que estaba quedando, después de comer fuimos a comprarnos un helado, que estaba buenísimo, no haré publicidad del sitio en donde lo compramos pero el nombre de la heladería nos trajo risas y comentarios para todo el día (no voy a comentar más porque es una larga historia que no viene a cuento). El caso es que después de tomarnos el helado nos pusimos rumbo al puente de Rialto, allí hicimos alguna compra y pasamos un buen rato. La cosa es que para volver, no teníamos muy claro por donde teníamos que ir, ya que por todas las calles ponía per Rialto, per Marco, ya claro muy fácil si me ponéis que esta en todas direcciones como sé yo cual es la buena. El caso es que vimos a unas personas que se dirigían al mismo lugar que nosotras, es decir, de vuelta a la plaza de San Marcos, y las seguimos, bien pues se metieron por unas callejuelas estrechas y nosotras en plan de estos tíos tienen menos idea que nosotras, además ya no se ve ningún cartel que ponga per Marco, si al final vamos a acabar más perdidas aun.
Góndola. Foto hecha desde el puente de Rialto.
Finalmente conseguimos llegar a nuestro destino y una vez allí nos dirigimos hacia donde estaban las góndolas, por cierto digna mención un gondolero que Marina visualizó y con el que nos echamos unas risas, aaah que no se me olvide que también nos encontramos con el hermano gemelo de Cannavaro, era idéntico el tío jaja y no solo eso sino que de la nada mientras estábamos descansando en un banco aparecieron un montón de marineros o gondoleros según Marina, que apoco no se acaban, cuando parecía que ya no había más seguían saliendo jajaja.
Aun faltaba un buen rato para volver al hotel y empezábamos a tener frío así que entramos aun bar y nos comimos una pizza. Después, cuando llegaron los demás de nuestro grupo un chico de clase (que tampoco diré el nombre), se puso hacer capoeira en la plaza junto con otro chico que no era de nuestro grupo, finalmente cuando llego la hora de marchar al barco que nos llevaría de vuelta al hotel, nos pusimos en marcha con nuestros particulares cánticos.
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